27 de noviembre de 2010

Impotencia

Impotencia. Que sentimiento más… ¿desagradable? No, desagradable no es la palabra adecuada para describirlo pero ahora no la encuentro, no me sale, solo sé que me siento así, impotente. ¿Por qué? Porque tienes ante ti el sufrimiento o malestar de una persona que te importa y no sabes qué hacer para reconfortarla. Pero quieres hacerlo, quieres que se sienta mejor, y no sabes cómo hacerlo. Y hablas, intentas ayudar con palabras, pero son palabras al fin y al cabo. Palabras de consuelo, de ánimo pero que no surten efecto, al menos no como tú quieres. ¿Y qué podemos hacer entonces? No lo sé. Creo que lo mejor es mostrarle a esa persona que estás ahí, hacerle saber que puede contar contigo cuando lo necesite. Pero aún así… aún así ese sentimiento no se va, y además se le añade otro. Sufres porque esa persona querida está mal.

     Supongo que todos nos sentimos así en muchos momentos de nuestra vida. Pero es algo pasajero o debemos verlo así, al menos. Tenemos que pensar que sea lo que sea que nos produzca dolor o impotencia, no debemos darle importancia. Quiero decir, no debemos centrarnos en esos sentimientos pues, con ello solo conseguimos «recrearnos» en ellos, crear una espiral de la que a veces es difícil salir. Debemos ver las cosas de forma positiva, intentar ver solo lo positivo. De esta forma, atraeremos hacia nosotros esos buenos sentimientos y seremos más felices.

1 comentario:

  1. ¡La impotencia... todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado ese sentimiento angustioso U_U!

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